Hace
un tiempo que tengo arriba del escritorio esta foto. Me la trajo mi mamá en un sobre junto con
una de mi abuela muy joven, antes de venirse para la Argentina, en la
puerta de su casa de Zamora con el mismo traje que me pongo para los
aniversarios del Zamorano.
La
foto es de la sala de cuatro del jardín de la escuela República de
Chile en la Boca. Cuando la mostré en casa me dijeron que estaba
igual a Consu. A veces me gusta que me encuentren parecidos con mis
hijas.
Veo
en la foto que iba sin delantal, no sé por qué; tampoco sé por
qué, viviendo en Palermo, iba a un jardín en la Boca. Me acuerdo de
algunas cosas: la cuadra de la escuela estaba llena de veredas con
escaleras; un día nos fuimos de excursión a una plaza que estaba cerca, a buscar hojas de los árboles porque empezaba el otoño y subíamos y bajábamos haciendo equilibrio entre los escalones.
Para
un acto de fin de año tenía que bailar disfrazada de española. Mi
mamá me ponía todas las tardes El sombrero de tres picos en un tocadisco
chiquito para que ensayara el baile. El día del acto trajeron a mi abuela,
supongo que porque ella había nacido en España. No me acuerdo pero
me contaron que me quedé toda la canción parada en el medio del
escenario sin moverme. Sí me acuerdo que mi abuela después me llevó
a una feria que había en alguna calle cerca de su casa y en un
carrito me compró unas sandalias lindísimas. A veces pienso en
ella: cómo se animó a cruzar el océano con un bebito de días que
debe haber llorado todo el viaje.Algunos años después de esta foto
mi papá me llevó al Cosmos a ver el Acorazado Potemkin; no me
dejaron entrar porque era prohibida para dieciocho. Solo vi los
afiches de la película en el hall del cine y me imaginé que era un barco así en el que
había venido mi abuela.
Ya está por amanecer.
Sabe que cuando el sol salga todo termina. Sabe que cuando el sol
salga también va a salir alguien de ahí adentro a buscarla, a
explicarle por qué las cosas nunca terminan como uno quiere que
terminen. Va a tener que subir al ascensor, tocar el timbre, entrar
al abismo. Sabe que a partir de ahí todo se va a volver infinitos
kilos de piedras, sabe que será ella la que tenga que llenar los
silencios porque los demás no van a tener palabras, sabe que va a tener que esquivar el espumoso coral que dejará el
jabalí cada mañana. Cuando el sol salga va a verse los
ojos, más cansados que nunca, para decidir cómo y por dónde quiere
seguir. En algún lado escucha que alguien dice es la mamá del chico
que se está muriendo. Decide que no es para ella, no es la mamá de
nadie y nadie se está muriendo. Como cuando lo sacaron para
el quirófano, en aquel hospital lleno de gente por los pasillos.
Salió una enfermera a decirle a todo ese público que estaba ahí
instalado que iban a pasar con un chico que tenían que operar, que
por favor se fueran o que no miraran. Nunca se dio cuenta de quién
era que pasaba en la camilla, hasta que se le acercó una mujer y
mirándola le dijo: “Es su hijo ¿no? Porque tiene los ojos de la
mamá”. Y lo que pondría contentísima a cualquier madre le sonó,
en ese momento, casi como un insulto. Ahora sabe que cuando el sol
salga el Acorazado va a entrar al puerto encañonado por la tropa
zarista con la segura bandera de la derrota que flamea en sus
mástiles oxidados.
Tarde de hamacas en el
club.
Lolita no está en la
hamaca porque dio una voltereta en el aire y se asustó.
Valen también vino con
nosotros pero está en una reposera tomando sol.
Pili se fue al CENBA rock
con sus amigos: un Woodstock estudiantil
Maite se fue a los
scouts. A Sonsi, a Consu y a Ruli las dejamos a la mañana en el
Parque Sarmiento en un día de juegos. Las cuatro van a volver llenas
de sol, contentísimas y muy cansadas.
Octi, Estani y Total que
aprenden a hamacarse solos, príncipes del viento.
Más tarde van a ir a
Mac Donalds a un cumple. La chica que anima no va a entender el
nombre de Estani, anota Stalin, “mejor Estani ponele” le dije yo,
anota Stanly.
A la noche va a continuar
la saga Mac Donalds. Maite invita con su plata a unas amigas, vamos
al auto mac. Paga y le da cien pesos de más. Cuando estábamos
volviendo nos damos cuenta de que le falta un billete: otra vez al
auto mac a buscar el dinero. Ya de vuelta en casa abren las bolsas,
ahora lo que falta es una hamburguesa.El auto casi ya va solo; en el
automac en la caja nos están esperando con la bolsa de papel marrón,
nos la dan inmediatamente.Y eso que no les digo que soy la mamá de
Stalin
Falta una foto, la del
día de la madre. Luis va a hacer un asado.
Le pedí que comprara
tira de asado bien finita, matambre, provoleta y morcillas.
En el chino conseguí un
Luigi Bosca.
Festejamos todos mis
hijos, la abuela y Kp
A
veces el Acorazado se abre paso en los pasillos de espuma y sus
marineros entran al puerto con los puños en alto saludando a la
bandera de la victoria.