La bici de Felipe está en el jardín, en los jardines, en las lluvias fuertes, en los relojes de las salas de parto, en ese jardín, en esa lluvia, en esa sala de parto, es el rayo que no cesa, el silencio que no se oxida, el heraldo negro; pero también la niebla que se levanta y el huracán que abandona el continente.En la bici de Felipe viajamos todos, los doce y los miles de doces que nos acompañan cada día, como somos tantos a veces nos caemos pero como somos tantos nos ayudamos a levantarnos.
martes, 16 de febrero de 2021
Oda XVIII
lunes, 30 de noviembre de 2020
No, no te vayas Campeón
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Exegi
monumentum aere perennius |
He
concluido una obra más durable que el bronce, |
Y al Diego de 2020 lo despido con lo que seguramente es una de las mejores elegías en español del siglo XVII, la de Lope a su amigo poeta Baltasar Elisio de Medinilla, esa que empieza “Si lágrimas de amor pudieran tanto/si versos de dolor, si amistad pura,/que naciera tu vida de mi llanto” y que termina “Otras veces, más triste, no lo creo/y como de mí mismo me levanto/por ver si me engañase mi deseo;/mas contra la verdad no pueden tanto/las mentiras de amor, tu muerte es cierta./Venid musas, venid al triste llanto”
Y me guardo una imagen para un posible futuro cuento: recitando estos poemas peregrinamos a Luján en algún octubre post pandemia por una avenida que ya no se llama Rivadavia sino Diego Armando Maradona. Vamos las que vamos siempre pero con la parroquia San Diego Maradona y compañeres mártires, de los carros aturde el Marado Marado que a nosotras, por lo menos a Vero y a mí, no nos gusta tanto porque somos más de Horacio y de Lope, solo nos gusta un poco porque tal vez nos recuerda las madrugadas de huellas y ríos en Beruti con Ceci, viendo por tele las peripecias de un Diego desconocido. En el primer puente antes de entrar a Luján, ese en el que siempre están bautizando, esta vez hay algo raro, hay mucha más luz que no viene de los reflectores gigantes, viene directamente de los cielos y en vez de bautizar, por los altoparlantes te invitan a ponerte unos guantes, a pararte debajo de los tres palos y a esperar que la virgen, la de Luján o la de los latinos que sube el Capitolio, toque el silbato para que Diego te patee desde los doce pasos.
IV
El sábado en el partido de Grun hicimos un minuto de silencio. Yo grité fuerte Vamos Diego. Las pibas son pendejas, no saben de ratas en el puerto, de trenes embanderados o de copas del mundo entre las manos. Pero yo sí sé, y sé también que ahora nos toca dejar a un lado la tristeza y seguir construyendo el mito en las paredes, en las calles, en las banderas. Y sé también que el Diego, Diez, Dios, el pibe de Fiorito, el amigo de Fidel, de Hebe, el que le mandó el video a Emilio y le prometió que pronto iban a estar jugando juntos; nos esperará en cada uno de los potreros, en cada una de las canchas sin pasto, en las de pasto sintético, en las de cemento, en cada vez que una pelota de gol mueva las redes y en cada vez que se nos haga alarido, con un tajo en la garganta, el No, no te vayas campeón, quiero verte otra vez.
jueves, 30 de julio de 2020
Sonsi
lunes, 22 de junio de 2020
Encierro
domingo, 3 de mayo de 2020
Soledades
domingo, 16 de febrero de 2020
Poesía
martes, 11 de febrero de 2020
Golondrinas
martes, 31 de diciembre de 2019
Stickers
viernes, 18 de octubre de 2019
Filomena
el cuerpo en soledades consumido,
viernes, 13 de septiembre de 2019
Diez
jueves, 22 de agosto de 2019
XIX
domingo, 19 de mayo de 2019
Cambios
lunes, 6 de mayo de 2019
Martes
Siempre almorzamos pollo con puré.
















